16 de Noviembre de 2011 El otro día en el tren me fijé en un niño pequeño, bueno, más bien me quedé embobada mirándole, pues me parecen tan divertidos que no puedo evitarlo. El pequeño miraba a la madre constantemente y tiraba de su camisa para llamar su atención. Se entretenía con un par de bloques mientras llegaban a su destino. Sin darme cuenta comprobé que lo que estaba demostrando el niño con sus bloques era algo imprescindible para el trabajo que iba a hacer en la uni. Montando cada bloque, poco a poco, realizas una gran construcción. Llevando ese ejemplo a mi situación, una foto mas una foto más otra foto hacían una película donde pasito a pasito y con paciencia y ganas, los muñecos se movían. ¡Sólo nos quedaba introducir las voces para hacer de aquellas 50 imagenes toda una película para niños!
El otro día en el tren me fijé en un niño pequeño, bueno, más bien me quedé embobada mirándole, pues me parecen tan divertidos que no puedo evitarlo. El pequeño miraba a la madre constantemente y tiraba de su camisa para llamar su atención. Se entretenía con un par de bloques mientras llegaban a su destino. Sin darme cuenta comprobé que lo que estaba demostrando el niño con sus bloques era algo imprescindible para el trabajo que iba a hacer en la uni. Montando cada bloque, poco a poco, realizas una gran construcción. Llevando ese ejemplo a mi situación, una foto mas una foto más otra foto hacían una película donde pasito a pasito y con paciencia y ganas, los muñecos se movían. ¡Sólo nos quedaba introducir las voces para hacer de aquellas 50 imagenes toda una película para niños!